Serie “Brasil visto por los líderes públicos”: Fernando Haddad sobre fragmentación, reformas y el futuro de Brasil
En este debate, Fernando Haddad habló sobre los principales desafíos económicos y políticos del país. También compartió experiencias de su trayectoria en el gobierno federal en los últimos años.
El exministro de Hacienda Fernando Haddad advirtió que la fragmentación política e institucional de Brasil está dificultando la capacidad del país para desarrollar estrategias de largo plazo en áreas como la política climática, la innovación tecnológica y el desarrollo industrial.
Durante una conferencia celebrada el 7 de abril en la Fundação FHC, Haddad sostuvo que la débil coordinación entre ministerios, el Congreso y los distintos niveles de gobierno ha frenado iniciativas vinculadas a la transición verde, el aumento de la productividad y la reindustrialización.
“Brasil vive un alto grado de fragmentación. Eso genera mucho desperdicio”, afirmó Haddad. “Un proyecto de desarrollo para el país exige coordinación no solo dentro del Gobierno federal, sino también con los estados, los municipios y el Congreso”.
Haddad, que fue ministro de Hacienda entre 2023 y 2026 y anteriormente ocupó las carteras de Educación y la alcaldía de São Paulo, señaló que el problema también existe dentro de la propia administración federal. Como ejemplo, mencionó las dificultades enfrentadas para implementar el Plan de Transformación Ecológica impulsado por el Ministerio de Hacienda durante su gestión.

“Brasil tiene una ventaja natural para convertir la transición verde en un motor de desarrollo sostenible”, dijo. “Pero eso requiere coordinación”.
El exministro cuestionó si las distintas carteras del Gobierno están trabajando conjuntamente en temas como la reducción de la dependencia de los combustibles fósiles, las inversiones en nuevos biocombustibles y el desarrollo de la industria brasileña de tierras raras.
“Un ministro cree que un asunto le pertenece, otro cree que le corresponde otro tema distinto, cuando en realidad todo está interconectado”, afirmó. “Se pierde mucha energía coordinando intereses alrededor de objetivos que deberían ser compartidos”.
Según Haddad, la falta de articulación también afecta al pacto federativo. El exministro se preguntó si el Gobierno federal dispone hoy de canales de diálogo suficientemente sólidos con estados y municipios para construir una visión común de futuro.
Construir consensos estratégicos
Haddad también criticó al Congreso por dejar caducar una medida provisional destinada a incentivar inversiones en centros de datos.
“Una enorme cantidad de inversiones podría haber llegado al país”, afirmó.
El exministro defendió la necesidad de construir una mayor convergencia política alrededor de proyectos estratégicos para el país, incluida la participación de la oposición.
“¿Cómo lograr que la oposición deje de lado las disputas políticas y colabore en proyectos de interés nacional?”, preguntó. “Una forma es presentar propuestas con fuerte apoyo social, como ocurrió con la reforma tributaria”.
Haddad citó la reforma fiscal aprobada en 2023 como ejemplo del tipo de coordinación política que, a su juicio, Brasil necesita para sostener un crecimiento de largo plazo.
Sin referirse directamente a la actual crisis de credibilidad del Supremo Tribunal Federal, el exministro también defendió reformas orientadas a hacer más transparentes las instituciones brasileñas y mejorar la relación entre los distintos poderes del Estado.
“Las instituciones están funcionando”, afirmó. “Las investigaciones en curso deben avanzar para que el país pueda seguir adelante. Pero también necesitamos mejorar las relaciones institucionales”.
“Si no se deja arrastrar por el populismo, Brasil tiene futuro”
Al hacer balance de su paso por el Ministerio de Hacienda, Haddad afirmó que intentó compatibilizar la disciplina fiscal con las prioridades sociales. A pesar de las tensiones políticas actuales, sostuvo que Brasil sigue teniendo condiciones para iniciar un nuevo ciclo de crecimiento si los próximos gobiernos actúan con responsabilidad.
“Llevamos adelante una reforma tributaria que fue la transformación económica más importante desde el Plan Real”, dijo, en referencia al programa de estabilización monetaria lanzado en 1994. “Si los futuros gobiernos actúan con responsabilidad, Brasil podrá entrar en la próxima década en una posición estable”.
Haddad señaló que los inversores observan atentamente si Brasil será capaz de mantener un rumbo económico estable y responsable, sin cambios bruscos de dirección.
“Si perciben que este rumbo es sostenible, muchas inversiones llegarán antes de lo esperado y Brasil crecerá con más vigor”, afirmó.
El exministro concluyó su intervención con un tono optimista.
“Si dejamos de lado el ruido actual —que es fuerte y a veces desalentador— Brasil está en condiciones de dar un gran salto”, afirmó. “La política determinará si aprovechamos esta oportunidad o si volvemos a desperdiciarla. Si el país evita el populismo y el radicalismo, Brasil tiene futuro”.

La izquierda y la crisis de imaginación política
Durante el debate, Sergio Fausto, director ejecutivo de la Fundação FHC, transmitió una pregunta de la politóloga Marta Arretche sobre las dificultades actuales de las fuerzas progresistas para articular una visión convincente de futuro.
Haddad respondió que la izquierda enfrenta hoy problemas para formular un proyecto capaz de movilizar a la sociedad.
“La izquierda busca transformar la realidad, y eso es más difícil que adoptar una posición conservadora o reaccionaria”, afirmó. “Es fácil idealizar un pasado que nunca existió realmente”.
Según el exministro, muchos de los modelos políticos y económicos que inspiraron a los movimientos progresistas durante el siglo XX perdieron capacidad de movilización tras el final de la Guerra Fría.
“Lo que antes despertaba esperanza —el comunismo, la socialdemocracia o el desarrollismo— perdió fuerza como horizonte utópico”, sostuvo.
Haddad añadió que parte de la izquierda terminó absorbiendo la idea de que ya no existían alternativas significativas al modelo liberal surgido tras la caída de la Unión Soviética.
“Caímos, en cierta medida, en la narrativa del ‘fin de la historia’”, afirmó, en referencia a la tesis formulada por el politólogo estadounidense Francis Fukuyama.
Al mismo tiempo, argumentó que el ascenso de la extrema derecha ha llevado a las fuerzas progresistas a adoptar una postura más defensiva.
“Cuando el futuro empieza a percibirse como una amenaza, el impulso suele ser proteger lo que ya existe en lugar de imaginar algo nuevo”, dijo Haddad.
El miedo, sostuvo, se ha convertido en uno de los principales obstáculos para la ambición política.
“Si no enfrentamos el miedo al futuro, no avanzaremos”, afirmó. “No podemos tener miedo de disputar el futuro con la extrema derecha”.
Haddad también vinculó el ascenso de la extrema derecha con el deterioro del debate democrático.
“Durante cerca de 30 años, Brasil tuvo fuerzas políticas rivales que, aun así, se reconocían mutuamente como legítimas”, afirmó. “Eso permitía formular proyectos ambiciosos porque existía la percepción de que el país seguiría siendo gobernado de manera responsable, independientemente de los resultados electorales”.
“La extrema derecha es un gran obstáculo”, añadió. “Este clima permanente de amenaza dificulta pensar en grande”.
La disputa por São Paulo
Consultado sobre una posible candidatura al Gobierno de São Paulo en 2026, Haddad afirmó que inicialmente se resistió a la idea porque seguía concentrado en la política nacional. Según explicó, el presidente Luiz Inácio Lula da Silva insistió en la necesidad de presentar una candidatura competitiva en el Estado.
“Mi atención estaba centrada en el plano nacional”, dijo Haddad. “Pero el presidente insistió en que necesitábamos un candidato fuerte en São Paulo”.
El exministro afirmó que, al estudiar más detenidamente la actual administración estadual, encontró una situación más problemática de lo que imaginaba.
“Hay muchos problemas que pensé que ya estaban resueltos o al menos encaminados”, afirmó.
Según Haddad, pasó varias semanas reuniéndose con especialistas y exfuncionarios de distintas administraciones paulistas en áreas como educación, seguridad pública, salud e infraestructura.
“Si voy a criticar al gobernador Tarcísio de Freitas, necesito saber exactamente de qué estoy hablando”, dijo. “Ese es mi estilo”.
También afirmó que existe un creciente descontento entre policías, profesores y alcaldes, especialmente en relación con las políticas de seguridad pública.
Haddad sostuvo que pretende centrar su campaña en propuestas técnicas y en un debate más profundo sobre los problemas del Estado.
“El ciudadano es soberano”, afirmó. “Pero mientras siga respirando, continuaré luchando por las causas en las que creo”.
Los medios y los fines de la política
Al cierre del encuentro, Celso Lafer, presidente de la Fundação FHC, destacó la profundidad conceptual de la exposición de Haddad, especialmente sus reflexiones sobre la relación entre los objetivos políticos y los instrumentos de gobierno.
“Gobernar significa tomar decisiones, y esas decisiones nunca son simples”, afirmó Lafer.
También resaltó lo que describió como una preocupación constante de Haddad por la justicia social y las políticas públicas de largo plazo.
“Usted presentó una forma de relacionar medios y fines”, concluyó.
Otávio Dias es editor de contenidos de la Fundação FHC. Periodista especializado en política y asuntos internacionales, fue corresponsal en Londres de Folha de S.Paulo y editor del sitio web de Estadão.