Debates
29 de abril de 2026

Los dilemas estratégicos de Europa en un mundo más incierto y hostil

En este webinar, José Manuel Durão Barroso, ex primer ministro de Portugal y ex presidente de la Comisión Europea, analizó los desafíos actuales del bloque en el escenario internacional.

El expresidente de la Comisión Europea José Manuel Durão Barroso afirmó que Europa se está viendo obligada a replantear su papel en el mundo ante una Rusia cada vez más agresiva y unos Estados Unidos más imprevisibles.

Durante un seminario virtual organizado por la Fundação FHC, Barroso sostuvo que la guerra en Ucrania y el regreso del presidente Donald Trump han acelerado el debate sobre la autonomía estratégica europea en materia de defensa y política exterior.

“Los europeos finalmente entendieron que ya no pueden comportarse como adolescentes en geopolítica”, afirmó. “Tienen que ser capaces de defenderse por sí mismos”.

Aunque reconoció que la estructura institucional de la Unión Europea sigue dificultando la toma de decisiones rápidas, Barroso consideró que las crisis recientes han empujado a los países miembros hacia una cooperación más estrecha en materia de seguridad y defensa.

“Europa está despertando por culpa de Putin y Trump”, dijo.

Según Barroso, Trump alteró profundamente las reglas y el lenguaje de la política internacional, obligando a Europa a revisar su relación con Washington.

“Se puede estar a favor o en contra de Trump, pero cambió la gramática de la política y de las relaciones internacionales”, afirmó. “Y eso termina empujando a Europa a afirmarse de manera más independiente en el escenario global”.

Barroso, que se reunió en numerosas ocasiones con el presidente ruso Vladimir Putin durante su etapa al frente de la Comisión Europea, describió al líder ruso como un autócrata movido menos por la ideología que por el resentimiento derivado del declive ruso tras el fin de la Unión Soviética.

“Putin siente que Rusia fue humillada después de la Guerra Fría”, afirmó. “Y como no puede enfrentarse directamente a Estados Unidos, amenaza a Europa”.

Eso convierte a Rusia, sostuvo, en un actor especialmente peligroso. “Las potencias en declive con capacidad nuclear pueden recurrir a la fuerza para reafirmarse”.

Una Europa más rápida en defensa

Barroso defendió el uso del mecanismo de “cooperación reforzada” de la Unión Europea para permitir que grupos más reducidos de países avancen más rápidamente en la integración defensiva.

Ese sistema, previsto en el Tratado de Lisboa, permite que al menos nueve Estados miembros profundicen la cooperación en determinadas áreas sin necesidad de unanimidad entre los 27.

“En política exterior y defensa es extremadamente difícil alcanzar consensos”, señaló, recordando las divergencias internas sobre las sanciones a Rusia tras la invasión de Ucrania en 2022.

“Si Europa quiere avanzar más rápido hacia una mayor autonomía defensiva, necesitará una ‘coalición de voluntarios’”, afirmó, sugiriendo que ese grupo podría incluir no solo a países de la UE, sino también al Reino Unido, Noruega y Ucrania.

Barroso también defendió un aumento del gasto militar europeo sin desmontar el Estado del bienestar.

“Europa tiene uno de los modelos sociales más sólidos del mundo”, afirmó. “Queremos preservarlo, pero las nuevas realidades geopolíticas exigen más inversiones en defensa y ciberseguridad”.

Mientras Alemania dispone de mayor margen fiscal para aumentar el gasto militar, explicó, países como Francia, Italia o Portugal enfrentan restricciones presupuestarias más severas.

Para financiar ese esfuerzo, Barroso propuso la emisión de “bonos de defensa” europeos destinados a inversiones militares y estratégicas comunes.

Europa despierta tras décadas de complacencia

Al inicio de su intervención, Barroso resumió así su visión del momento actual: “Hablo como portugués, como europeo, como atlántico y como globalista”.

A su juicio, Europa pasó décadas bajo el paraguas de seguridad estadounidense, lo que permitió a muchos países priorizar el gasto social mientras mantenían relativamente bajos sus presupuestos militares.

“Durante años, los presidentes estadounidenses pidieron a Europa que invirtiera más en defensa”, recordó. “Pero la mayoría de los países europeos prefirió concentrarse en sus sistemas de bienestar”.

Ese equilibrio, sostuvo, ha cambiado de manera drástica.

“La invasión de Ucrania marcó un punto de inflexión”, afirmó. “Por primera vez en décadas, Europa vuelve a tener una guerra de gran escala en su propio continente”.

Países como Polonia y las repúblicas bálticas perciben hoy la amenaza rusa como existencial, añadió, mientras que naciones históricamente neutrales como Finlandia y Suecia se aproximaron a la OTAN.

Alemania, por su parte, atraviesa una transformación histórica.

“Alemania modificó su Constitución para permitir un mayor gasto militar”, afirmó Barroso. “Eso habría sido impensable hace pocos años”.

Según él, Alemania podría convertirse antes del final de la década en la principal potencia militar convencional de Europa, lo que representaría un giro profundo respecto a su postura de posguerra.

Aun así, Barroso reconoció las limitaciones institucionales de la Unión Europea.

“No somos los Estados Unidos de Europa”, dijo. “Somos 27 países con historias, intereses y culturas políticas diferentes”.

Pese a ello, sostuvo que Europa ha demostrado capacidad de adaptación en momentos críticos.

“Europa es más reactiva que proactiva”, afirmó. “Pero cuando finalmente decide actuar, las cosas ocurren”.

El nuevo contexto geopolítico y el acuerdo UE-Mercosur

Barroso afirmó que el equilibrio global está siendo redefinido por el ascenso de China, la nueva postura internacional de Estados Unidos y la creciente agresividad rusa.

En ese contexto, señaló, la Unión Europea busca reforzar sus alianzas estratégicas, entre ellas el acuerdo comercial entre la UE y Mercosur, concluido este año tras más de dos décadas de negociaciones.

“Parte de la razón por la que el acuerdo avanzó ahora fue Trump”, afirmó. “Ante un escenario más proteccionista, Europa necesita diversificar sus alianzas”.

Barroso también abordó la relación con China y defendió una posición de equilibrio.

“Debemos reconocer que existe un ‘riesgo China’, pero China sigue siendo esencial para la economía global”, afirmó. “No estamos a favor del desacoplamiento”.

En su opinión, Europa debe mantener el diálogo y la cooperación con Pekín sin renunciar a sus principios democráticos.

“Tenemos que dejar claro aquello en lo que coincidimos y aquello en lo que no”, afirmó. “Eso exige diplomacia”.

El papel de Brasil en un mundo fragmentado

Al abordar la relación con Brasil, Barroso sostuvo que el país debería aspirar a desempeñar un papel más central en el sistema internacional.

“Brasil no debería verse únicamente como líder del Sur Global”, afirmó. “Es una gran democracia, una gran economía y una sociedad abierta. Debe ocupar un lugar más destacado en el escenario internacional”.

El expresidente portugués destacó además las afinidades políticas y democráticas entre Brasil y Europa.

Al cierre del encuentro, el exministro brasileño de Relaciones Exteriores Celso Lafer, presidente de la Fundação FHC, retomó esa idea.

Citando al expresidente Fernando Henrique Cardoso, Lafer afirmó que Brasil y América del Sur representan “otro Occidente”, unido a Europa no solo por intereses económicos, sino también por valores democráticos y culturales compartidos.

“Con todos nuestros defectos”, concluyó Barroso, “Europa sigue siendo un espacio de libertad, derechos humanos y relativa justicia social. Una Europa fuerte no es importante solo para los europeos, sino también para un mundo más equilibrado y democrático”.


Otávio Dias es editor de contenidos de la Fundação FHC. Periodista especializado en política y asuntos internacionales, fue corresponsal en Londres de Folha de S.Paulo y editor del sitio web de Estadão.

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